Heredar un inmueble no debería significar heredar un problema

Un seguro de vida con destino específico puede cubrir el Impuesto Sobre Adquisición de Inmuebles, los gastos notariales y los adeudos que surgen al transmitir una propiedad, evitando que los herederos deban vender el bien o endeudarse para conservarlo.

Al fallecer el propietario de un inmueble, la propiedad pasa a manos de quienes él haya designado en su testamento o, en ausencia de éste, a sus herederos legales. Ese tránsito, sin embargo, dista de ser automático: la ley exige a los herederos llevar a cabo un proceso formal de cambio de propietario que conlleva erogaciones considerables, muchas veces subestimadas hasta que resulta demasiado tarde para planearlas.

EL COSTO QUE NADIE ANTICIPA

El primer y más significativo de estos gastos es el Impuesto Sobre Adquisición de Inmuebles (ISAI), cuyo monto depende del valor comercial de la propiedad. Como regla general, en inmuebles cuyo valor supera los 5.7 millones de pesos, la tasa aplicable en la Ciudad de México se aproxima al 6%.

A esa cifra deben sumarse los gastos notariales y de avalúo, que representan aproximadamente otro 2% del valor del bien, así como los posibles adeudos de agua y predial acumulados, que pueden sumar un 3% adicional. En conjunto, los herederos podrían enfrentar un desembolso cercano al 11% del valor del inmueble en un momento en el que, frecuentemente, no cuentan con liquidez disponible.

UNA SOLUCIÓN CON DESTINO GARANTIZADO

Frente a este escenario, resulta aconsejable contratar un seguro de vida cuya suma asegurada equivalga a ese 11% del valor del inmueble a heredar, designando como beneficiario a un fideicomiso. La figura fiduciaria cumple una función precisa: garantizar que los recursos de la póliza se destinen exclusivamente al fin para el que fueron previstos.

Al ocurrir el fallecimiento del asegurado, el fiduciario entrega los recursos directamente al notario que los herederos designen para llevar a cabo el cambio de propietario. De esta manera, el capital nunca se dispersa hacia otros fines y el proceso sucesorio cuenta, desde el primer momento, con el financiamiento necesario para completarse sin contratiempos.

LO QUE CUESTA PROTEGERSE: TRES PERFILES, CIFRAS CONCRETAS

Para dimensionar el alcance de esta protección, conviene observar cómo se traduce en la práctica. Los siguientes ejemplos corresponden a una vivienda con valor de 10 millones de pesos, para la cual se requeriría una suma asegurada de un millón de pesos, en una póliza de carácter vitalicio con pago mensual:

PerfilModalidadCuota mensual (Hombre)Cuota mensual (Mujer)Vigencia del pago
Persona de 40 años, no fumadoraPago vitalicio$1,357$1,136De por vida
 Pago hasta los 65 años$1,609$1,35325 años
Persona de 50 años, no fumadoraPago vitalicio$1,876$1,687De por vida
 Pago hasta los 65 años$2,780$2,53315 años
Persona de 60 años, no fumadoraPago vitalicio$3,209$2,826De por vida
 Pago hasta los 65 años$8,120$7,3455 años

Como puede observarse, la prima varía en función de la edad del asegurado, su sexo y la modalidad elegida: pagar de por vida reduce la cuota mensual, mientras que concentrar los pagos hasta los 65 años implica cuotas más altas mensualmente, aunque el compromiso de pago concluye antes.

UNA DECISIÓN QUE NO DISTINGUE EDAD, SEXO NI ESTADO CIVIL

Este tipo de cobertura resulta relevante para toda persona propietaria de un inmueble, sin importar su edad, su sexo o su estado civil. La razón es sencilla: los gastos que genera la transmisión de una propiedad no dependen de las circunstancias personales del propietario, sino del valor del bien mismo, y afectarán a los herederos independientemente de quiénes sean. Contar con esta protección permite que, llegado el momento, los herederos reciban efectivamente lo que se busca legarles: el patrimonio, y no una carga financiera derivada de él. Si se va a heredar un inmueble, conviene asegurarse de que lo que se hereda sea, en efecto, el bien, y no un problema


Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la asesoría de un especialista en seguros y planeación patrimonial.